Protección de Datos e Intimidad de las personas en Internet

proteccion_de_datos_intimidadHace unos días comencé el segundo curso del Máster de Seguridad. Hoy quiero compartir con vosotros una serie de definiciones (sacadas de los apuntes del Máster) que me están haciendo reflexionar pensando sobre todo en la privacidad, intimidad y peligros de las redes sociales como Tuenti o Facebook.

Intimidad: Es la que protege la esfera en que se desarrollan las facetas más singularmente reservadas de la vida de la persona en el domicilio donde realiza su vida cotidiana, y por ejemplo, las comunicaciones en las que e expresa sus sentimientos.

Privacidad: Constituye un conjunto más amplio, más global que la intimidad, de facetas de la personalidad de una persona, que por separado no significan nada, pero que juntándolas todas nos pueden dar un retrato fiel de la personalidad del individuo.

Derecho al anonimato: Se trata del derecho a poder “navegar” por Internet sin ser reconocido ni rastreado.

Artículo 18.1 de la Constitución: Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Artículo 18.4 de la Constitución: La ley limitará e luso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de su derechos.

Derecho fundamental a la protección de datos: persigue garantizar a la persona un poder de control sobre sus datos personales, sobre su uso y destino, con el propósito de impedir su tráfico ilícito y lesivo para la dignidad y derechos del afectado.

Realmente estamos exponiendo todos nuestros datos que deberíamos considerarlos como privados e íntimos en nuestro perfil de Tuenti, Facebook o cualquier otra red social, de forma que prácticamente cualquiera puede saber muchísimo sobre nosotros. ¿Es realmente esto lo que queremos? ¿Somos conscientes cuando escribimos en una red social de que estamos aportando datos que quizá luego nos arrepintamos?

De verdad que este es un tema muy serio, y bien es cierto que lo he tratado con cierta ligereza, pero se merece un poco más de profundidad. Quizá otro día lo plantee de otra forma, quizá orientado sobre todo a esos padres que tienen hijos de 12-18 años y que no saben que están aireando toda su vida privada en una red social.

Es preocupante, quizá también sea alarmante.

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